Enero 2010
'LARISA BERNARDO'. Marta Pérez de Guzmán (Crítica de Arte)


Conocí a Larisa, Lara, en Madrid un soleado día de invierno. Era la hija de una amiga de un amigo y venía de Chile cargada de ilusión y ganas de comerse el mundo. De aquel encuentro distan ya muchas lluvias, muchas nieves y sol, mucho sol. Y Lara sigue en ese banquete cruel y, a veces, compasivo que es vivir.

La obra de Larisa Bernardo toma la materia prima de la realidad escogiendo siempre su parte más íntima, más cruda. Es una obra que nos invita a reflexionar, a liberarnos de cualquier concepto preconcebido para entrar en un mundo descarnado, ensimismado, que a veces provoca nauseas, a veces una sonrisa cómplice y que siempre nos mueve lo más profundo.

Lara se expresa a través de la fotografía, la infografía, las instalaciones o la pintura pero siempre mostrando una escena diferente de la habitual, una composición que activa en el pensamiento del que la observa otra serie de imágenes que componen una nueva historia estimulando nuestros sentidos, haciéndonos descubrir partes de nosotros mismos que ni sabíamos que tuviéramos. La singularidad del arte muchas veces está en lo que niega o en el hueco que descubre.

Es una obra hecha desde las entrañas, que se sumerge y nos sumerge en lo más visceral y profundo.


Marta Pérez de Guzmán Padron




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